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"Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única manera" Albert Einstein.


Me decidí a crear este ciclo de conferencias, porque veo que los niños y jóvenes, estamos tan absorbidos por las nuevas tecnologías, y por la televisión basura, que se está perdiendo el concepto de lo que hasta ahora los adultos han considerado normal, y que en realidad no se debería perder, porque el tiempo que perdamos ahora en cosas banales y sin fundamento, nos va a ser muy difícil recuperarlo en el futuro.


Después de mucho trabajo, he conseguido darle forma para que resultara interesante, tanto a personas de mi generación; adolescentes y jóvenes, pero también a aquellos que luchan diariamente con nosotros, como son nuestros padres y profesores. Y por supuesto, a aquellos responsables políticos que tienen el deber de difundir y apoyar las ideas constructivas y beneficiosas para la comunidad.


A través de mi experiencia, quiero demostrarles, que si quieres algo se puede conseguir, eso sí; con esfuerzo, sacrificio, trabajo, disciplina y mucha paciencia.


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sábado, 4 de junio de 2016

El club de los pelotas

"La adulación es una droga que no hace daño… 
a no ser que la persona la inhale"

Muchos son los que forman parte de este club, pero para ser parte de él hay que cumplir con unos requisitos indispensables,  estar hecho de una pasta especial y no dar nunca tu opinión sincera. A lo largo de mi corta existencia he venido observando a personas que hacen del peloteo su medio de vida, y otras que se rodean de éstas para que les bailen el agua y así aumentar su autoestima.

No son fruto de este siglo ni del anterior,  es una “profesión” que viene de muy atrás. Hace unos cuantos siglos, los reyes sólo se rodeaban de personas que les dijeran a todo que sí.Los pelotas tienen muchos apelativos: aduladores, embelecadores, halagadores, lisonjeros, dora-píldoras, lameculos, chaqueteros, palmeros... y se caracterizan por aceptar cualquier opinión que venga de boca de la persona que ellos sienten que está por encima, se acomodan como garrapatas en la chepa de su admirado superior porque creen que así van a estar protegidos y, por lo tanto, van obtener los favores del jefe, director, profesor...con el mínimo esfuerzo. "Para que voy a estudiar tanto si haciéndole la pelota me pondrá sobresaliente". Crean una simbiosis perfecta: uno escucha lo que quiere oír y el otro dice lo que sabe que le va a gustar oír.

En mi opinión el peloteo y el chivateo existe porque se fomenta, ya que una de las grandes tentaciones del ser humano, es la de creernos los halagos de las personas que están bajo nuestro poder. Los niños pelotas lo son porque hay un profesor que se lo permite; es muy bueno tener un aliado -que carece de espíritu crítico- para cuando otros alumnos opinen diferente salga el pelota de turno a su favor, sin darse cuenta hasta donde están llegando a comprometerse con su sumisa actitud. 

Los licenciados cum laude de este gran club de los pelotas son los que se ponen detrás del político de turno durante un mitin moviendo la cabeza de arriba abajo como un perrito, sin escuchar verdaderamente lo que está soltando por la boca el gran jefe o jefa, y cuando éste habla un poco más alto de lo normal "despiertan" y aplauden al unísono mostrando la blancura de sus dientes. A ellos les da igual cómo de corrupto o inepto sea su jefe mientras les mantenga en el poder. ¿A cuántos de estos hemos escuchado decir "yo por fulanito pongo la mano en el fuego"? Las unidades de grandes quemados no dan abasto.

¡HASTA LA PRÓXIMA!


Espero que escuchéis mi sección "Álvaro y sus cosas" en Radio Castilla la Mancha como colaborador en El Pasacalles todos los lunes de 17:50 a 18h.
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Además podéis enteraros de todas mis entrevistas y reportajes en                   Facebook, Twitter, Instagram, Linkedin, Youtube.

5 comentarios:

  1. Eres genial. No dejas títere con cabeza como tiene que ser. Un abrazo y sigue deleitándonos con tus ocurrencias tan acertadas, somos muchos los que te seguimos.

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  2. Qué asco de pelotas y chivatos, hay una plaga.

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  3. ¡Dios mío! Como dice el comentario anónimo, ¡qué asco!
    En el colegio, en todos los años, solo recuerdo a un pelota. Entonces había dos bandos perfectamente definidos: los profesores, que eran los enemigos, y los alumnos, que éramos sus víctimas. Ye en el Bachillerato había un compañero que suspendía siempre todas las asignaturas. De pronto, en una evaluación, comenzaron a ponerle notable en religión y griego, las dos materias que impartía el "padre G.". Recuerdo que hasta el tutor se sorprendió y le preguntó: "¿Qué hace Vd. para conseguir esto?". Todos miramos al compañero y él permaneció impasible. Cuando acabó la clase se difundió el secreto, que él mismo había contado a otros amigos... Prefiero no reproducirlo para no mancillar este blog tan noble.
    En la universidad el panorama cambió por completo. El peloteo era norma. Y en el mundo del trabajo ni te cuento... Tu artículo los retrata magistralmente y, como bien dices al principio, hay que estar hechos de una pasta especial, tal vez de pastaflora ;-)

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  4. Yo tenia dos compañeros que eran los protegidos de los profesores durante toda primaria y secundaria. Todo lo hacían ellos, si había que leer algo ellos, si había que ir a algún sitio ellos, si había que cantar ellos, nunca les castigaban, eran siempre los delgados y los que se quedaban al cuidado de la clase....¿Que pasó? que cuando se fueron del colegio no sabían hacer la O con un canuto porque sus notas estaban infladas, luego nos enteramos, que el motivo de que todo les tocase a ellos era porque sus familias hacían donativos al colegio, los lameculos de toda la vida. Enhorabuena por el post y por tu blog, eres un crack.

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    1. Hola, Alberto. Soy Víctor, el de antes. Como decía, en mi clase solo hubo un pelota y solo con un profesor, pero sí había un protegido, y justo por lo que tú dices: sus padres le hacían regalos al director. Este compañero no era pelota. En los últimos cursos comenzó a desarrollar un cuadro obsesivo-compulsivo, que de adulto se convirtió en esquizofrenia. Ahora se ha cambiado el nombre, porque cree ser Jesucristo. Era un buen chaval, y además inteligentísimo. Una terrible pena.

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